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sudestada en pinamar
Naturaleza feroz
A las seis de la mañana el mar descargó toda su furia sobre los paradores y costa de Pinamar. Fue una de las sudestadas más fuertes de los últimos años, que arrasó con cerca de un millar de carpas en más de una docena de balnearios.
fotografias de salvador curutchet | archivo |
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lo primero que se destruyó fue el mangrullo de los guardavidas y la bajada de madera de la playa municipal que hay en el centro. Y después, según explican los entendidos, comenzó el efecto dominó. Los palos y los durmientes caídos que flotaban en el agua revuelta presionaban sobre las estructuras que iban encontrando a su paso hasta romperlas. Los dueños estaban de muy mal humor. Y tenían varios motivos, porque además de las pérdidas económicas en un verano medio flojo, se quejaban de que nadie había dado el estado de alerta meteorológico.
Los factores concretos de ese accionar “indirecto” del hombre fueron, por ejemplo: la construcción de defensas duras, espigones, rompeolas, paredones; la extracción de arena de la playa para la construcción; la destrucción de la duna costera y las construcciones en el frente costero; los drenajes artificiales a la playa por construcción de calles perpendiculares a la costa; la construcción de balnearios en la playa posterior; la plantación de vegetación autóctona, como tamarisco, en la duna costera; las tareas de limpieza, nivelado de playa para la instalación de carpas, la circulación de vehículos sobre la arena y la forestación de campos de dunas activos. Esas intervenciones del hombre tuvieron como consecuencia, entre otras cosas, la generación de erosión corriente abajo y la acumulación en el sector donde están las defensas duras; la disminución de la altura de la playa, lo que incrementó la vulnerabilidad a la erosión durante las sudestadas; incremento en la velocidad de retroceso de la costa y erosión de playas durante las tormentas; pérdida de arena de la playa durante las precipitaciones y el ingreso de contaminantes provenientes de las zonas urbanas.
Los expertos precisan que la intervención del hombre sobre el sistema litoral “es una de las mayores causas del desbalance sedimentario en la mayoría de las localidades costeras, ya que con su accionar a través de los años ha modificado las tasas de transporte eólico hacia la playa y la saturación en sedimentos de las corrientes litorales”, interrumpiendo el reacomodamiento natural que se produce luego de cada tormenta. Para colmo, en la costa argentina se han producido varios episodios de magnitud, como fueron las tormentas ocurridas en febrero y junio de 1993, en julio de 1996, en abril de 1997, en enero de 1999, y en julio, diciembre de 2003, febrero de 2010, entre otras grandes catástrofes. Hoy en día nos estamos preparando para la siguiente.  |
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