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especiales
Arquitectura en Pinamar
La estética del partido refleja estilos
tradicionales y nuevos. Fueron muchos los arquitectos que han pasado,
pero pocos los que han dejado su estampa. A más de sesenta años de
su nacimiento, Pinamar atrae por la belleza de sus construcciones.
por karina lOpez
fotografias de salvador curutchet |
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Pinamar le debe mucho a la correcta urbanización
que tiene por base. Fruto de la zonificación concebida por el arquitecto
Jorge Bunge, luego de numerosas modificaciones conformó el actual
código de ordenamiento urbano aprobado en 1987. Apellidos como Alvarez
Claros y Ruíz Luque intervinieron en esta tarea, figuras relevantes
de los comienzos de la ciudad.
Elemento primordial para evitar la sobre-explotación del suelo, el
código tiene como función dividir a la ciudad en zonas según
el tipo de construcción: un sector para las viviendas unifamiliares,
otra para las multifamiliares, un sector hotelero, como así la delimitación
de un espacio para el ámbito comercial. El campo de acción
del código deja librado el marco de lo estético, no hay restricciones
para los estilos: éste es el universo destinado a los artesanos de
la construcción, los que han hecho de Pinamar un espectáculo
visual. Construir en un paisaje de bosque y médanos es un desafío
y un placer a la vez porque se busca integrar las edificaciones al paisaje.
Entonces la tarea se enriquece con elementos que no se tienen en otras ciudades.
La obra debe ser contemplada en sus cuatro fachadas. La extensión
de los lotes y su baja densidad de aprovechamiento alimentan la fisonomía
de un partido que pone el acento en su tono verde. El complejo emprendimiento de una forestación temprana ha rendido
resultados inigualables. Y ni hablar de Cariló, donde se encuentran
muchas más variedades que en Pinamar. El resultado final es la consecuencia
de un trabajo de años y de una planificación concienzuda que
situa al partido como ejemplo nacional.
Arte plasmado sobre la tierra: las tendencias
Un recorrido por la historia de los estilos de Pinamar propone nombres que hicieron hito: la línea tradicional de las primeras casas está representada por el uso del ladrillo, los techos de tejas a cuarenta y cinco grados, las lucarnas y el vidrio repartido. Con la autoría de Disep & Shulz, estas casas buscaban la funcionalidad de los espacios.
Semborain y Mario Gonçalves dejaron sus respectivos sellos en numerosas casas. A pesar de que éste último afirma “no trabajar para los estilos” son muchos los que lo citan como figura relevante.
“Pintoresquismo” propone la arquitecta Alicia Alvarez Iturregui para definir el conglomerado de estilos de Pinamar. “Se
trata de toda una corriente que evoca quizás nostálgicamente
los estilos arquitectónicos de los distintos lugares del mundo.
La arquitectura colonial, lo visto en la campiña francesa, la zona
de los pirineos, lo árabe y lo mediterraneo también. Yo
creo que se conjuga muy bien con el paisaje de Pinamar y con el momento
de las vacaciones” concluye esta profesional cuya apuesta
parece lúdica. Así lo deja ver en sus obras: el paseo comercial
tipo pueblo español en Villa Gesell, el Paseo de las Victorias
en Cariló, la remodelación del viejo Hotel Ostende, el Teatro
de La Torre y el proyecto de la Calle de las Artes en Pinamar.
Para otros, como Adrián Diácono,
los estilos fueron cambiando. “En los
70 aparecieron esas casas blancas mediterráneas, después
vino el estilo californiano. En este último tiempo surgieron casas
con otros conceptos, de ventanas mucho más grandes, líneas
diferentes, medios puntos. Un estilo más despojado, con paredes
más frescas y con la innovación de los techos de chapa”. Diácono concentra su mayor cantidad de obras en Cariló.
Impuso un estilo distinto. Fue el primero en utilizar la piedra, buscando
“una línea acorde al bosque: piedra, madera y vidrio en grandes
aberturas”. Desde 1975 que está presente en la ciudad del
“paisaje protegido”. Construyó en 1986 el complejo
hotelero Cariló Village y años después el Cariló
Solei y el centro comercial Cariló Plaza de esa ciudad también. “Para construir en la playa hay que
ser muy cuidadoso, es necesario tener experiencia. El mar erosiona de
una forma terrible: te desgasta las bases y se producen filtraciones que
no se dan en el bosque” confiesa cuando se le pregunta sobre
las dificultades de construir sobre un terreno lindante al océano.
Cariló tiene como característica la innovación en
cuanto al uso de materiales. Desde una época temprana se animaron
a los elementos más rústicos. De ahí que su apuesta
estética sea más aproximada a la de una villa centroeuropea
en plena ladera de montaña.
Esta ciudad, que recibe su nombre de un vocablo indígena -Cariló
significa “médano verde”- fue descubierta en la década
del 60 y tuvo como primer centro social la “confitería del
divisadero” posicionada sobre un médano y construida por
los hermanos Berro Madero, otros protagonistas de la historia de Cariló. 
Coincidencias y diferencias
El
partido de Pinamar se extiende en una franja de 26 kilómetros
por tres de ancho asentado netamente sobre la arena.
El origen de cada una de las localidades que lo integran
es mixturado: Montecarlo, Valeria y Ostende fueron fruto
de urbanizaciones antiguas, donde puede observarse la
forma de tablero propias de las líneas europeas.
Otra fue la suerte que corrió en Pinamar y Cariló
donde se trabajó en estrecha relación
con el medio. La fijación de los médanos
y la forestación fueron la clave del éxito.
En la actualidad estas dos ciudades son las vedettes
del partido en cuanto a su propuesta arquitectónica.
Difícil es englobar los estilos que allí
conviven. Podría decirse que hubo una línea
tradicional inicial (la fórmula ladrillo y techos
de tejas) y que el paso de los años dio lugar
a las innovaciones provenientes tanto de la tecnología-
los nuevos materiales- como de la creatividad de los
arquitectos más notables.
Sea como fuera el caracter estético de Pinamar,
éste puede ser criticado, cuestionado o aplaudido,
pero siempre será un deleite a los ojos. |
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