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Ostende es hoy un lugar lleno de historia, con sus obras
de principios del siglo XX, como la casona en la playa, vecina a Corso
Elegancia y Mitre, que, como parte del proyecto original de 1928 llamado
“Atlantic City”, fue el comienzo de lo que debía convertirse
en el “Palace Hotel”. Aunque este proyecto no pudo concluirse
se habilitó el sector del hotel, que funcionó durante algunos
años.
La llamada “Rambla de los Belgas”, antigua Rambla Sur de Ostende
es otro testigo de los orígenes de estos balnearios y merece ser
visitada: está ubicada en la intersección de las calles
Corso Florida, la Av. Nuestras Malvinas y el sector de playa correspondiente.
Los 40 metros originales están hoy en pie. Con el paso de los años
esta obra había sido cubierta por el médano vivo y fue desenterrada
en 1993. En 1995 fue declarada sitio histórico.
La Maison Robette, fue construída para el pionero Fernando Robette
en 1908, sobre la Avenida que hoy lleva su nombre, es uno de los edificios
originales mejor preservados y podría ser fácilmente restaurada,
por su buena calidad edilicia.
Ostende fue también la sede del primer hotel, actualmente el Viejo
Hotel Ostende, emplazado en Biarritz 799. Se trata de un hermoso lugar,
que puede ser recorrido libremente por el visitante, por su carácter
de sitio histórico. Fue el favorito de visitantes de renombre,
como Antoine de Saint-Exupery, el autor de “El Principito”.
El Museo de Ostende, ubicado en la esquina de De Metz y Niza, posee objetos
pertenecientes a los pioneros y una colección de fotografías,
recientemente ordenadas cronológicamente. Puede visitarse de jueves
a domingos, entre las 15 y 18 hs. (hasta las 19 hs. en verano). La entrada
es libre. Funciona actualmente en un edificio prestado desinteresadamente
y se trabaja para la compra de un lugar propio. El museo ha organizado
jornadas de historia, con docentes, y recibe la visita de escuelas, con
el fin de hacer conocer cuáles fueron las raíces del lugar.
El museo surgió en 1993, cuando Ostende cumplió sus 80 años.
Recientemente sus responsables han solicitado la asistencia técnica
de la Dirección de Museos, Monumentos y Sitios Históricos
de la Provincia de Buenos Aires y las normas del Nomenclador Nacional,
para clasificar e inventariar.
“El capital de Ostende” -nos dice el Sr. Guillermo Connel,
Presidente de la Cámara de Comercio de la localidad- “es
su historia y la belleza natural de sus playas, que deben ser preservadas.
En 1967 un gran amigo me dijo: “te voy a llevar a un lugar donde
podés acampar muy cerca del mar y enamorarte de él para
siempre.” Fue así como conocí a Ostende y como estoy
aquí viviendo y disfrutándolo. Es notable como la gente
que conoce este lugar o se queda o vuelve. Así les pasó
a sus fundadores. Gente de mar, conocedores de las costas europeas, tomaron
la decisión de recorrer las nuestras y encontraron por estos lugares
el ideal para realizar sus sueños. Esos sueños, en una época
muy romántica, como la de comienzos del Siglo XX, los llevaron
a intentar un gran proyecto: el de fundar un pueblo y balneario, a semejanza
del “Oöstende”, de Bélgica, de donde eran oriundos.
No llegaron a concretar sus ideales, por diversas circunstancias, ajenas
a su voluntad, pero dejaron sus semillas tan bien arraigadas en estas
tierras, que ellas germinaron y el tiempo les dió la razón.
Habían elegido bien... A veces pienso: “No sé quién
creó Ostende... pero para mí, tuvo que ser Dios.”
El diseño de esta localidad responde a un proyecto urbanístico
netamente europeo, de comienzos del siglo XX y sus calles tienen un trazado
diferente al damero habitual, con grandes avenidas diagonales y una avenida
central, de más de 50 metros de ancho, que termina en un hemiciclo
en la zona de playas.  |
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