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un lugar en crecimiento
Montecarlo
En 1942 un grupo de ingenieros franceses, decidieron adquirir una fracción de la costa para construir un balneario. Primitivamente fue denominada Villa Atlántica, pero el proyecto inicial no prosperó. En la actualidad, este atractivo balneario que forma parte del Partido de Pinamar, ha comenzado a cobrar importancia.
fotografias de salvador curutchet |
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Nuestros médanos, forman una franja contigua a la playa con un ancho variable. En nuestro partido podemos encontrar: médanos embrionarios, los cuales se forman detrás de cualquier montículo inestable; médanos bajos, o terciarios de unos 1000 a 3000 años de antigüedad, que tienen 1 metro de altura o menos, y están humificados, fijados con vegetación; médanos secundarios, parcialmente fijados, semihumificados, con algo de vegetación, con una antigüedad de 100 a 500 años y por último, médanos altos o vivos, que están en constante traslado por el viento, son altos llegan a medir hasta 40 metros, no humificados y desprovistos de vegetación natural, de unos 100 años de antigüedad, y que conforman un gran desierto de arena con peculiaridades y experiencias únicas; en ellos se practican deportes tales como el sandboard, se hacen excursiones en jeeps, en camionetas 4x4 o cuatriciclos al llamado "Cementerio de Caracoles", este se encuentra al norte de Montecarlo y sólo se puede acceder al lugar con vehículos todo terreno. En invierno se pueden apreciar gran variedad de especies, producto de reiteradas sudestadas.
Según comentan en el Museo Histórico de Pinamar, la tierra a la que hoy sólo se accede en 4x4 por la playa, perteneció a la familia Guerrero, una de las más ricas de la zona a comienzos de 1900.
Una publicidad en una revista sobre los comienzos de Montecarlo publica: "es el único Balneario que cuenta con 30 leguas de bosques altos y centenarios y donde los lugares de excursión se hallan numerosísimos. Es y será siempre el Balneario de mar más cercano a Buenos Aires. Para encontrar playas de arena fina, pendiente suave con agua salada, tonificante y cargada de iodo, hay que doblar la punta Sud del Cabo San Antonio. Es donde se halla Monte Carlo. Monte Carlo no tendrá puerto marítimo para enturbiar la pureza del agua de sus playas, para traerle la fiebre de los negocios, cuando cada uno busca la tranquilidad y el descanso, y sobre todo para no tener la población portuaria que tanto damnificaría la armonía de la ciudad veraniega.
Pero después varias ventas, quiebras y pasar de mano en mano, desde hace unos 20 años tendría un único dueño, o tal vez dos.  |
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