| 05/11/06
Aeropuerto
en Pinamar
Estimados:
Como habitué de esta esta playa de Pinamar desde 1961 año
en que nací, vengo cada año. Lo que no comprendo es
como una Ciudad con las características
que tiene no posea un aeropuerto.
No es posible que El Municipio de Pinamar junto con el de Villa Gesell
no se hayan preocupado en los últimos 8 años en reclamar
por el mejoramiento del aeródromo de Gesell, en el largo de pista
y radioayudas para que pueda operar Aerolineas Argentinas/Lase
con
aviones Jet.
También mantener los vuelos durante el todo año, podrían
informarme al respecto si este tema se les a ocurrido?????.
Habría una posiblidad de que un servicio de tranfer desde
Mar del Palta a dichas
ciudades para que los que odiamos la ruta o gente de edad avanzada
puedan viajar cómodamente.
Sería bueno que la Ciudad de Pinamar tuviera su propio aeropuerto
dado que daría una gran imagen teniendo en cuenta que poco
a poco está llegando el turismo
de otros paises y que tienes una importante Semana del Cine.
Desde ya esperando algún tipo de información, los saludo
atentamente. 
Roberto Morandi
Email: rvm@2vias.com.ar
10/01/06
Milagros
Antes que nada quisiera aprovechar la oportunidad
para decirles que la página está muy buena, con
muy buena información y buenas notas, algo difícil
de encontrar a veces en Internet. Les deseo mucha suerte en este
nuevo emprendimiento!
Me une a Pinamar algo que no sé si definirlo como afectivo
o “esotérico”, pero siento algo fuerte por
Pinamar, que excede lo simplemente veraniego. Tengo una historia
fuerte para contarles.
Hace tres años pasé por circunstancias personales
muy difíciles. En uno de los peores momentos de mi vida,
y por esas cosas del destino, viajé con unos amigos a Pinamar
un fin de semana, en pleno invierno. Todo el fin de semana fue
lluvioso, haciéndose eco de mi estado de ánimo entonces.
La casa donde estábamos quedaba en Ostende, sobre la playa.
Recuerdo que salí de la casa y me quedé mirando
el mar, mientras llovía. Me sentía muy solo en el
mundo. De pronto, apareció un gato que, a pesar de haber
estado ya un día en la casa, nunca había visto.
El gato era muy cariñoso y se apoyaba sobre mí,
como si ya me conociera, con completa confianza. Estuve acariciándolo
y pensaba que ya no estaba solo. De golpe, desapareció
de mi vista y no lo volví a ver. Me pareció extraño,
miré al cielo y dije “Dios... ¿esto es una
señal?” A lo cual respondió con un furibundo
relámpago. Hasta ese entonces no creía en este tipo
de cosas, pero bueno, parece ser que existen señales que
uno puede ver o no. En ese momento esa señal tenía
que ver con cosas que me estaban pasando.
Ese fin de año, volví a Pinamar, con mis sobrinos
que ya son grandes. La pasamos en el camping de Pinamar, y cuando
estábamos esperando a las 12 para brindar, 5 minutos antes
se nos ocurrió pasarlo en la playa. Salimos corriendo (literalmente)
con una botella en la mano y llegamos justo para hacer el brindis.
Nos abrazamos los tres, muy emocionados, era un fin de año
tan atípico, solos, lejos del resto de la familia, en la
playa a oscuras y con el espectáculo de los fuegos artificiales
reflejados sobre el mar. Nos unía un afecto muy grande,
habíamos tenido un año muy malo y guardábamos
la esperanza de que el 2003 fuese un año mejor. Entonces,
escribimos nuestros deseos en sendos papelitos y los metimos en
la botella vacía, la tapamos y la tiramos al mar.
El 2003 efectivamente fue un año mucho mejor, al menos
lo fue para mí. Conocí al amor de mi vida, Luz.
Por esas cosas, nuevamente fui a Pinamar, esta vez junto con ella.
En ese viaje me confesó que su hermana, fallecida hace
algunos años, tenía como último deseo que
sus cenizas fueran tiradas al mar. A veces me pregunto si no fue
ella misma quien recogió la famosa botella del mar, leyó
mis deseos, entre los cuales pedía encontrar un gran amor.
¿Habrá sido ella quien me hizo, de alguna forma,
conocer a su hermana?
Hoy, junto con mi gran amor, estamos esperando una beba. En homenaje
a ese ser que, presuntamente ayudó a unir nuestras vidas,
la beba tendrá su nombre: Milagros. Pero es indudable,
que Pinamar tiene mucho que ver con esto... 
Carlos Granitto
E-mail: carlosgranitto@gmail.com
Buenos
Aires
21/12/05
Cuento del Marinerito
Un día de verano de la década
del 1940, estábamos con mis primas jugando en los médanos
de Ostende, cerca del mar y a pocos pasos de la casilla de madera
donde pasábamos nuestras vacaciones, con una tía.
De pronto, divisamos un marinerito que venía caminando
por la playa, con una bolsa de lona blanca al hombro. Grande fue
nuestro asombro porque no se veía barco alguno, parecia
surgido del horizonte. Creímos que habitaría el
faro de Punta Médanos, -cercano a Mar de Ajó- y
como no había camino por tierra, venía por la playa.
Al acercarse más, pudimos ver que era muy joven, de piel
muy blanca y cabello muy rubio; en ese momento tía Juanita
interrumpió nuestros juegos y nos hizo entrar a la casilla.
Desde allí lo vimos pasar y entrar en el almacén
de Bourel, a unos 300 metros de nuestra casa. Ya a estas alturas
para nosotras -que teníamos entre 5 y 12 años de
edad- era todo un misterio; seguimos montando guardia en la ventana
y nuestra curiosidad fue recompensada porque, al rato, salió
del almacén con su blanca bolsa marinera bien llena y desapareció,
caminando por la playa. Pasados unos días, volvió
nuestro marinerito a visitar el almacén. Tiempo después,
nuestra tía conversó con el Sr. Bourel y así
quedó develado el misterio: algunos submarinos que formaban
parte de la flota alemana que estaba combatiendo en la segunda
guerra mundial, solían anclar cerca del faro Punta Médanos
y el capitán enviaba a un marinero a buscar provisiones
para reabastecer la casi vacía despensa del barco y así
volver hacerse a la mar. 
Lilia Ruata de Rossi
Pinamar, Pcia. de Buenos
Aires
27/12
/05
Abandonada
Es muy buena la página, con buena
información.
De paso me gustaría opinar que este tipo de cosas sirven
de empujón para la zona, dado que desde la municipalidad
no se ve demasiada creatividad en el aprovechamiento de los recursos
turísticos.
El crecimiento sostenido de Cariló desde hace tiempo y
los nuevos polos turísticos de Mar de las Pampas y Mar
Azul me hacen pensar si los del municipio de Pinamar están
un poco "quedados" o les falta creatividad...
Sinceramente Pinamar parece estar en contraste con el resto, lo
cual es especialmente visible fuera de temporada, cuando en los
fines de semana otros lugares se llenan y Pinamar parece una ciudad
abandonada... 
Sofía Ravignani
E-mail: sofiaravignani@hotmail.com
Lanús, Pcia. de Buenos
Aires
03/11/05
Fin de semana de trabajo
en Pinamar
A principios de diciembre me tocó
conocer Pinamar desde otra perspectiva: "laboral". En
la consultora donde trabajo, decidieron hacer una especie de jornadas
de trabajo en donde haríamos brain-stormings
y daríamos rienda suelta a la creatividad, realizando tareas
que durante el año y con la rutina diaria son difíciles
llevar a cabo. Las jornadas fueron desarrolladas en la confitería
La Lucarna, mayoritariamente, donde pudimos degustar las ricas
medialunas mientras debatíamos, siempre con la vista hacia
el mar que permitían los vidrios de la confitería,
a la vez que nos protegían del viento.
En algunos ratos de descanso o bien para pensar tranquilos, realizamos
largas caminatas por la playa. El Hotel Venecia fue nuestro bunker
de parada, donde fuimos muy cálidamente atendidos y almorzamos
y cenamos en algunos de los buenos restaurantes que tiene Pinamar
y Cariló.
Realmente el resultado fue realmente muy bueno y salieron ideas
muy útiles, además de planear el año 2005
de trabajo marcando firmemente los objetivos a cumplir. 
Julieta Albornoz
E-mail: julietaalbo@hotmail.com
Buenos
Aires
06/01/05
Recital de La Ley
El año pasado mientras estaba de
vacaciones en una playa vecina, me enteré de la variedad
de conciertos que iba a haber en Pinamar. Así fue que un
día, si mal no recuerdo el 28 de enero, decidimos ir a
ver al grupo La Ley.
Pero claro, estábamos en Pinamar
y no podíamos dejar de visitar sus refinados restaurantes
o sus glamorosos paseos de compras. Finalmente, después
de recorrer sus hermosas calles arboladas y deleitarnos la vista,
llegamos al parador donde se hacía el recital. Cerca de
5000 personas se habían reunido para escuchar a este grupo
chileno que por primera vez se presentaba en la costa. Desde los
balnearios vecinos cientos de chicos y chicas iban reuniéndose
frente al imponente escenario. De más está decir
que el show fue perfecto, no sólo por los hits “Ámate
y salvate”, “El duelo” o el pegadizo “Más
allá” sino porque además la gente de La Ley
decidió filmar en estas playas su videoclip del tema “Surazul”
que ya recorre el mundo entero.
Por todo esto, es que este año decidimos veranear en Pinamar;
porque acá convive la tranquilidad de su bosque, con la
elegancia de sus tiendas, la alegría de su gente y la movida
ruidosa de su noche. Como dice el tema de La Ley, Pinamar es para
mí “donde un sueño es realidad”.
Gastón Trasmonte
E-mail: gastonnet@hotmail.com
Buenos
Aires
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