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Todo se inició por 1918, cuando Héctor Manuel
Guerrero y su familia dieron pelea a los médanos y comenzaron la
ardua forestación: se dice que por aquel entonces ellos mismos
fueron los encargados del tratamiento de los viveros, situados a veinte
kilómetros de la costa, de la selección de las semillas
y hasta de consultar a agrónomos americanos en busca de la información
necesaria sobre métodos y técnicas de forestación.
Cipreses, araucarias, cedros, abetos, eucaliptos, laureles, aromos y sauces
se utilizaron para forestar y dar lugar al escenario donde se forjó
el sector urbano de la nueva ciudad, mientras que tiempo después
otras especies, los álamos, llegarían para quedarse en los
bosques.
Abrazado por el mar y por un bosque que de tan verde se
confunde con el mar, Cariló año tras año renueva
su público, esencialmente familiar, que descubrió un oasis
a tres horas y media de la Capital.
Las barreras amarillas y negras que en una época restringían
el acceso a estos bosque ya no cumplen su función. Hoy, permanecen
abiertas todo el día y cada vez las traspasan más autos.
En los últimos 30 años la cantidad de casas de este centro
de vacaciones se multiplicó por nueve, sumando más de 900,
mientras que nuevos emprendimientos comerciales han surgido como repuesta
a la demanda de una actividad turística en contínuo crecimiento.
A pesar de su expansión, Cariló conserva su perfil original,
familiar y agreste que lo ha caracterizado siempre. Cada nueva calle,
cada obra edilicia, siguen las normas de construcción establecidas
para la preservación del patrimonio local.
De acuerdo con una encuesta realizada por la Secretaría de Turismo
de la Nación, el 78 por ciento de los turistas argentinos busca
tranquilidad en el lugar que elige para su descanso de verano. Esa, justamente,
es una de las cartas ganadoras de Cariló.
Y a todo este menú se le suman una hotelería de nivel internacional,
restaurantes y casas de comidas cuyas cartas reflejan lo mejor de la cocina
mundial, paseos y centros comerciales en los que la caminata distendida
y la pausa del café, el refresco y el aperitivo son posibles.
Dentro de las ofertas para el hospedaje, numerosas son
las opciones: grandes hoteles, como el Marcín en Laurel y el Mar,
dan la bienvenida con un parque de 2000 m2. Apartamentos frente al mar
y al bosque incluyen restaurantes y confiterías. Bien puede elegirse
el elegante Talara, dueño de una delicada arquitectura y una variada
gama de servicios o también decidirse por tiempos compartidos,
resorts, cabañas individuales, entre los que figuran (Cabañas
La Galería, El Casco, La Posta de Cariló, Club Cariló
Playa, el Cariló Village, Cariló Soleil, Cumeló y
Punta Cerezo); lugares con tarifas diarias y mensuales que incluyen
hidromasaje, sauna, piletas de verano y climatizada más una oferta
gastronómica de lo más variada.
Una alternativa que enmarcada en un paisaje de ensueño confirma
la consigna del fundador, Héctor Manuel Guerrero: “Por encima
de los árboles, únicamente el sol y las estrellas”.
La novedad del sector ha sido Cilene, el primer complejo de departamentos
junto al océano, ubicado en la intersección de Lambertiana
y Avenida del Mar. Las unidades, cada una con vista al mar y al bosque,
con cochera, baulera y parrilla individual, plantean semipisos de 109
y 113 metros cuadrados, dúplex de 180 metros cuadrados y penthouse
de 150 metros. Cilene cuenta con 2 piletas, gimnasio, sauna, salón
de juegos, salón de reuniones, lavandería y seguridad durante
las 24 horas. Cada uno de los departamento fue equipado con pisos radiantes
regulables y un servicio de mucama optativo.
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Para que las vacaciones sean completas, algunas inmobiliarias
ofrecen la posibilidad de alquilar las casas con servicio de mucamas y
baby sitter incluído.
Pero no sólo eso, también asisten a los veraneantes con
un servicio que incluye desde ocuparse de hacer las compras y de que los
diarios estén en la puerta a la mañana temprano hasta comprar
los productos de farmacia, el gas, leña o combustible y pedir remises
o sacar pasajes.
Y cuando el encuentro con el mar se hace impostergable, tres balnearios
y un club de mar esperan: ubicado en Acacia y playa, Cozumel, el pionero
desde 1979, deja ver en su ambiente apacible y hospitalario su respeto
por el ambiente. Ofrece servicios de carpas y actividades como el surf
a cargo de profesores para los más chicos. Su restaurante permanece
abierto día y noche durante todo el verano y los fines de semana
el resto del año. En él, las pastas y los pescados son los
recomendados. Este balneario brinda además de otros beneficios,
un amplio estacionamiento.
Chao Montesco, en Avutarda y Playa, también propone el uso de sus
excelentes instalaciones y muy buenos servicios. Conocido como el balneario
deportivo por excelencia, continuamente se realizan actividades como el
beach voley y fútbol entre otros deportes.
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Con 19 años de permanencia, Hemingway se erige
sobre Lambertiana y playa y se caracteriza por la cantidad y calidad de
sus servicios. Además de 150 carpas, este balneario regala clases
de yoga y aeróbic, espectáculos para chicos, actividades
recreativas y hasta una sala de masajes gratis.
Y yendo al sur de Cariló, el Club de Mar Divisadero,
un antiguo restaurante de playa hoy reciclado, ofrece shows variados y
semanas de cocina francesa y mexicana. Posee una vista inigualable de
los bosques y de los kilómetros de amplias playas vírgenes,
que se extienden hacia Villa Gesell.
Al caer el sol y para continuar con el entretenimiento, otra cita imperdible
es el centro comercial, que siempre abierto al público combina
rusticidad y sofisticación.
Se puede optar por algunos de los Paseos y Galerías como "Paseo
de Las Victorias", de "Las Alondras", del "Manzano",
de "La Horqueta", "Epuyé", "La Aldea",
de "Los Avellanos", "Cariló Plaza", "Galerías
Terrazas" y la "Feria del Bosque". Itinerarios que brindan
todo tipo de productos: artesanías, vestimenta, artículos
de cuero o lana, dulces, manufacturas en madera y metal, tejidos, regalos
y elementos para la playa.
Rodeando al centro comercial, restaurantes y casas de comidas invitan
al deleite asegurado.
La cocina mexicana está presente de la mano de
"Jalisco", mientras que la alemana hace lo suyo en "Tante"
y la italiana, en "Via Vittoria". España regala manjares
desde "La Tasca de Gitanillos" y "Le jardín"
combina lo francés y algo de alemán en sus platos. Pero
si lo que se busca es una buena parrilla criolla, nada mejor que "La
Pulpería". "Aqua & Farina", se suma a la lista
gastronómica con la especialidad de las pizzas, pastas y ensaladas,
al tiempo que el sushi desembarca en "Cariló Rolls",
el primer restaurante de la zona especializado en el manjar, que funciona
en el recientemente inaugurado Paseo de Los Arcos.
En materia de divertimentos y juegos, angostas pasarelas de madera, escalas
de cuerdas, tirolesas y hasta una palestra constituyen los ingredientes
con que Hi-Tec dio forma a un espacio de juegos de aventura en el corazón
del centro comercial de Cariló. Dedicado tanto a los niños
como a los mayores, desde diciembre pasado se ubica en el lote sobre Cerezo
a pasos de Boyero.
En incesante expansión, dicho centro comercial ha incorporado,
hace dos temporadas dos nuevos puntos en su recorrido: en Boyero y Cerezo,
el paseo de "Los Arcos" se erige como un complejo gastronómico
y comercial de 850 m2. Se trata de una galería enmarcada por descomunales
arcos revestidos en piedra que contienen 10 locales de medidas generosas,
que a pesar de sus singularidades armonizan con el estilo de Cariló.
A pasos de allí, en Castaño y Calandria,
"Plaza Uno" se impone. Este nuevo emprendimiento de Cariló
Village S.A, fue ideado por uno de los pioneros de la localidad, Norberto
Minuto y ha sido construído con los materiales que distinguen al
balneario: piedra, madera y chapa acanalada pintada. Allí la popular
"Pizza Cero" ha abierto su primer eslabón en la localidad.
Nutridas son las alternativas que Cariló regala al turista, pero
una de ellas es característica distintiva: de la superficie total,
que suma 1600 hectáreas, sólo la mitad esta loteada. El
resto se mantiene como una reserva forestal que recibe visitas guiadas
y cuyo cuidado se convierte en norma inquebrantable. Carteles al costado
de los caminos ayudan a que la conciencia ecológica de los turistas
no se duerma, no se puede hacer fuego en los bosque, ni arrojar colillas
encendidas.
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Y para apreciar todo este maravilloso universo natural,
una travesía en cuatriciclo es otra de las variantes. Dichos vehículos
pueden alquilarse en Motorrad, ubicado en el centro de Cariló,
en Boyero y Cerezo, donde además pueden alquilarse bicicletas.
Continuando con la línea deportiva, llega el turno del golf, también
presente en Cariló.
El Cariló Golf Club, en Ñandú y Perdíz, deleita
durante todo el año a los amantes del deporte con una hermosa cancha
de dieciocho hoyos. Los pastos de los fairways provienen de la estancia
"Dos Montes", mientras que los greens han sido plantados inicialmente
con tifton inglés, manteniendo así un aspecto aterciopelado
por un sistema de riego automático.
Aquellos conocedores del golf aseguran que ésta es una cancha en
donde el ingenio debe agudizarse y el talento se hace imprescindible.
Su inauguración -el 1 de mayo de 1998- contó con la realización
de un torneo que tuvo como participantes de lujo a Eduardo J. Boneo Villegas,
Florentino Molina y a Roberto de Vicenzo.
Finalmente, es necesario nombrar otras actividades que se destacan en
Cariló, porque no sólo el acontecer de esta ciudad se nutre
de la playa y del bosque, sino que lo cultural también tiene su
espacio trascendente. Aquellos que gusten del arte podrán disfrutar
de las exposiciones que brindan las ediciones del Salón Nacional
de Pintura y de los conciertos del bosque, con programas musicales de
gran nivel, iniciados desde hace diez años por Carlos Meira y los
dueños del Club Cariló Playa, con entrada libre y gratuita.
Los conciertos se efectúan al aire libre y en caso de que el clima
no ayude tienen lugar en las instalaciones del Tennis Rach. Y si lo que
se busca es una lectura referente a la ciudad, Teresa Guerrero de Cibert,
nieta del fundador de Cariló, editó el libro en el que se
cuenta una buena parte de la historia familiar y hasta el último
detalle de la epopeya que encabezó su abuelo no bien decidió
transformar en un bosque aquellos médanos indomables. Al relato
intrigante, la autora sumó imágenes de aquellos días,
resultado de su pesquisa sobre álbumes familiares.
En definitiva, Cariló es para residentes y visitantes todo un universo
de beneficios y deleites para los sentidos. Un resguardo que ofrece la
naturaleza en conjunción con la armonía de una ciudad gratificante
por donde se la observe. Hay que permitirse estar allí y simplemente
dedicarse a disfrutar de todo lo que esta región de la costa atlántica
ofrece. 
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Especiales |
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| Fotos de Cariló |

Una serie de fotos del centro y playa de Cariló.
Cariló recibe a quienes escapan del ruido
en busca de descanso en contacto directo con la
naturaleza.
Fotos de Salvador
Curutchet |
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fotos  |
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La playa |
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| Balnearios |
Ofrecen
una completa línea de servicios que se espera
de los buenos paradores de playa y hacen honor a la
fama de hospitalidad y calidez de Cariló. |
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