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especiales
Paco Bar
El ser humano siempre
necesitó de los lugares de encuentro. Sitios que sirven para contactarse con los otros, que puede o no ser los amigos del barrio, del trabajo, del club o de donde sea. Un ritual que se repite y se hace costumbre arraigada.
por karina lOpez
fotografias de salvador curutchet
Todas las ciudades tienen esos enclaves elegidos como los
favoritos: bares, cafés. Sin importar el rubro culinario lo que
los enaltece es su función.
Esta es la historia de un hombre cuyos años en Pinamar lo hicieron
conocido y familiar, un amigo para todos: “Paco”.
“Tenía ocho años cuando
llegué con mi familia. Mis padres vinieron en los sesenta junto
con mis tíos y pusieron un negocio que todavía existe...” - ¿quien no conoce Pucará? - “Ahí
arrancamos”.
“Veníamos de Flores, de Rivadavia y Boyacá. Resulta
que mi padre vino con un amigo para ablandar un motor de colectivo. Entonces
recorrieron la costa y a mi padre le gustó tanto Pinamar, que se
decidió y se alquiló un local para el negocio”.
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| "Coco Rico
marcó un hito en la playa, porque la novedad era tener
en la atención al público a camareras en “bikini”
...buen servicio y, además sus curvas”. |
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Conocidas por todos son las medialunas de Pucará.
Aquellas que hicieron historia dentro de la ciudad. Pero atención
que el talento familiar fue visionario: nacía el primer alfajor
típico de Pinamar que se llamó Pino del Mar. Y también
la primera heladería con elaboración propia. “Cuestión
de aventureros” dice Paco. “Antes
éramos mil familias y había todo por hacer. Pinamar ha cambiado,
pero sigue siendo un lugar para disfrutar” reflexiona este
hombre que ha sido testigo de muchos acontecimientos, de risas y brindis
compartidos.
“Trabajé después en Buenos
Aires en la General Motors y luego me radiqué definitivamente acá
para dedicarme a la gastronomía”. Así comenzaba
la historia.
Coco Rico
“Marcó un hito en la playa porque
la novedad era tener en la atención al público a camareras
en “bikini” ...buen servicio y, además, sus curvas” se ríe cómplice Paco. Sí, es cierto, Coco Rico tuvo
momentos de auge en la clientela masculina. Corrían los 78 y el
lugar estaba ubicado cercano al balneario Los Delfines, uno que todavía
persiste.
La gente del ambiente artístico lo ha conocido: Daniel Grimbank,
Nito Mestre, Miguel Abuelo y Alejandro Lerner también. “Era
una situación linda porque se juntaba la gente joven con familias.
Todo en una convivencia armoniosa.”y 'Luego
vino la posibilidad de explotar lo que había sido “El Gato
que Pesca...” -propuesta original de una reconocida cheef
argentina- “Tuvimos que cambiar por El
Gato de la Playa porque Peloncha había registrado el uso del otro
nombre. Por ese entonces teníamos este lugar, Coco Rico y yo también
había largado con Paco Bar... y era demasiado”.
El gato
“Aquel era un ambiente tranquilo
y para la familia. Más informal durante el día y tradicional
con la llegada de la noche. Era un servicio diferente al de Coco Rico.
Tuvimos a uno de los cocineros más importantes de Pinamar: Bigotes
(aunque ahora ya no los tiene más) y a la señora Lucia luego.
La especialidad eran los platos a base de mariscos. Estuvimos desde el
82 al 85, año en que Coco Rico cerró también” relata Paco con nostalgia.
Paco Bar
“Hace veinte años que estoy en
Paco Bar. Siempre traté de conservar el estilo del autentico café
y que éste sirva para que la gente converse, se trate y se conozca.
Por eso no tenemos televisor:
nunca lo tuvimos y no somos adeptos a él y sí, por ejemplo,
a la música. Priorizamos las relaciones entre la gente y conmigo
esto se parece más a un club social que a un boliche” bromea, pero detrás del humor hay una verdad innegable. El conocimiento
pasa de ser cliente a amigo. De discusiones encendidas a asados a los
médanos.
Paco Bar cierra tarde en verano y permanece abierto casi todo el día.
Un público es el de la noche y otro el del día. Pero Paco
siempre está del otro lado del mostrador... “Me
preguntan por las cosas que decoran el lugar. Son objetos de valor afectivo
para mí porque lo va dejando la gente y me transmiten cariño.
Me traen cosas que han pertenecido a sus abuelos”.
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| “Me preguntan
por las cosas que decoran en lugar. Son objetos de valor afectivo
para mí porque lo va dejando la gente y me transmiten
cariño. Me traen cosas que han pertenecido a sus abuelos”. |
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La ambientación es la del recuerdo, la de la memoria.
Y no la de Paco solamente. Muchos tienen allí sus remembranzas
como en exposición: molinos de café, recuerdos del Gato
de la Playa, de Coco Rico, objetos marinos, un rallador de queso de la
suegra de Paco. Hasta un motor americano del '45 que apareció en
un chalet en demolición... “abrimos
un concurso entre la clientela para adivinar cuál era su función.” “Aquel reloj de taxi perteneció
a una clienta. Su padre manejó un taxi toda la vida. El bombo es
un recuerdo de una circunstancia de la agitada vida política de
Pinamar y que quedó en consignación en el bar” y
así la enumeración podría continuar durante días.
“Éste no es un café turístico,
sino de barrio, porque por aquí han pasado generaciones. Todo tiene
su significado”. Algunos dibujos sobre la pared llaman poderosamente
la atención. “Son de un gran
amigo ya fallecido, Ricardo Carpani. También era amigo de su mujer,
Doris. Es una colección que hizo cuando estaba exiliado en España...
Carpani y el Tango”.
Siempre
tratE de conservar el estilo del autentico cafE y
que este sirva para que la gente converse, se trate y se conozca.
Por eso no tenemos televisor: nunca lo tuvimos y no somos adeptos
a El y sI, por ejemplo, a la mUsica.
En uno de los dibujos del autor está basado el
logotipo del bar: un hombre sentado en una mesa tomando una ginebra.
“Me casé con Silvia, Bibi, en
el 72. Mi hijo mayor nació el día que volvía Perón
a la argentina” relata entusiasmado este hincha de Argentino
Juniors, que todavía recuerda los partidos de fútbol con
sus amigos de la Paternal. Gabriel, Damián, Gerardo y Verónica,
son sus hijos y “Joaquín Tomás” su primer nieto.
Hay en el interior del café, un cartel que señala la esquina
donde se ubica Paco Bar. Es una señalización anterior y
que indica el lugar exacto. “No lo retiré
de la calle sino que lo canjeé cuando lo vinieron a cambiar” aclara.
Numerosos son los recuerdos que hacen de este bar un lugar que alberga
anécdotas, abrazos, charlas y confesiones. Todas ellas, enmarcadas
en la gran amistad que surge entre las personas. Un café y un amigo
son la mejor combinación.  |
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Dirección de Paco Bar |
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Av.
de las Artes 156
(esquina Gaviotas)
Pinamar
Teléfono
(02254) - 485934
Horarios de Invierno:
Todos los días:
de 8 a 14 hs. y de 16 a 23 hs.
Horario de Verano:
Todos los dias:
de 7 a 04 hs.
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